domingo 14 de junio de 2009

Versos candorosos


Luces hay, en mariposas
se desnudan y florecen
en gloria.
PERDURAN.
Sombras hay, en violetas
se cubren y florecen
en lágrima.
ENTERNECEN.
Generoso el verso
no se enoja,
convence a la pluma
para que perdone
el destrozo
y en desagravio
incita al punto
para que florezca
en beso.
No le llamo verso
a estos jirones del alma
Las flores dadas:
Te las ofrezco.

La gota de ternura




Como ala de mariposa pequeña
una gota de rocío temerosa
roza la piedra con ternura.
Tiembla la mano al tacto
sobre la aridez del rostro
y un puro cristal de sal
irriga todo el desierto
insomne de magia de los ojos.
Los dedos pequeños gravitan
sobre la piel cansada
y crecen en perlas, lágrimas.
Ahora ya saben los labios
que no morirán de sed.
Ahora ya saben los besos
cómo vestirse con alas.

sábado 21 de febrero de 2009

Incongruencias


La frente sabe de noches
Y de fantasmas los ojos,
y los párpados de sombras
y el corazón de mariposas.
Saben los versos de enojos
sujetos a las crines del aire,
sabe el tiempo de galopes
y los huesos de despojos.
Pero no saben los labios
cómo mentir a los ojos.

viernes 13 de febrero de 2009

Ese dolor


Ese dolor que rompe
a la orilla del pecho
como la ola en el beso
que a la playa corroe,
es el encabritado aleteo
del corcel del verso
que en la jaula del alma
se ha quedado preso.

SIENTO


Siento tañir de campanas
a mi encuentro; mis huesos
rotos bajo la piel palpo.
Escucho un alarido
desde la tierra y allá dentro
desgarra el alma un beso
palpitando en pecho ajeno.
¿Será que he muerto?

HOMENAJE


Mi homenaje no estará entre las rosas
que han de cubrir tu cuerpo hermoso,
no lo hallarán en los cantos de victoria
que escucharán tus oídos rotos.
Tampoco rezaré un rosario por el descanso
de tu alma que urge perderse
entre los montes del cielo.
Mi lágrima no ha de tocarte
en el pedestal de tu muerte,
ni temblará convulso mi pecho
aguardando la despedida.
Mi adiós se vestirá de acero
Y será el escudo presto
para la batalla póstuma
junto a los guerreros nuevos.
Mi homenaje silente serán los huesos
puestos en fila aguardando tu orden
para la conquista de otros eneros.

Serenata para el encuentro



ALEXANDRA

Cuando mi niña se acerca
el viento roza mi boca
y en mis mejillas exangües
se funde una rosa roja.
Cuando mi niña se marcha
me lavo el alma con besos
y ensancho mis venas con el aliento
que entre las líneas de mi cara
guardó su boca en concierto.
Y por cada poro de mi alma
brotan rosas en serenata
las que se quedaron ocultas
en la inocencia de la almohada.
Cuando regreses, tirana,
con la sinfonía del encuentro
ya no encontrarás los besos
porque en las cuerdas de mi sangre
se han convertido en verso.